23 de Junio 2005

Pastillas Antidepresivas

Todas mis noches las quisiera así, estaba harto y al mirar la oscuridad que me ofrecía el balcón decidí acabar con este estúpido pasar por la vida, realmente dudé, pero era un buen momento, acababa de apurar una copa de Moet, que lindo broche a mi vida, que colofón más glamuroso.Alcé mi pie izquierdo buscando el primer tramo horizontal de la barandilla, asiendome con las manos al ultimo travesaño, con paso firme logré poner mis pies también en esta, y recordé una situación cientos de veces sentida, las gotas de agua resbalando por mis piernas, el bañador mojado, la calle numero siete entera para mí, el juez vestido de blanco y unos cuantos chavales más, dispuestos a debatir su orgullo por una medalla de oro en los campeonatos municipales.No dí más drama al asunto y me lo tomé como eso, como un salto sobre la piscina de mi infancia, flexioné las rodillas, agrupé mis manos al frente e hice la máxima tracción con mis pies buscando distancia horizontal, mil imagenes pasaron por mi cabeza mientras le cedía metros al suelo, aquellas mañanas gélidas de la mano de mi madre, camino del colegio, los bocatitas de la merienda que me hacía mientras completaba los cuadernos de caligrafía Rubio, el bigote de mi preadolescencia, las impertinencias que distribuía entre el profesorado en horas lectivas, que provocaba que conociera mejor la oscuridad de los pasillos que la avioletada luz neón de las clases, pensé muchas cosas más en estos pocos segundos y no se si fue un pálpito pero me aferré a la esperanza de que me crecieran alas, me percaté de un dolor intenso en las escápulas cuando comencé a sentir mosquitos resbalar en mi frente previo un duro golpe sobre ella, giré la cabeza a un lado y ví como mi ala izquierda estaba peleando por ser más aerodinámica, pronto observé que estaba a decenas de metros sobre el suelo, que estaba jugando a ser funambulista sin cuerda, en principio sentí pánico, temía redimir mi existencia sobre el suelo, en mi vida había volado por mi mismo.
Quedandome casi bizco pude apreciar que tenía un bello pico naranja, ¡Joder soy un ave! mi plumaje,denso, era de ese blanco que solo vemos en los cisnes y en los trajes de novia, no tenía ni idea de como conseguirlo pero intuí que podría volar, moví mis brazos, perdón alas, e hice cinco y seis movimientos casi espasmódicos, sonreí al ver como aceleré tanto y en tan poco tiempo, alejándome de la copa de un chopo , acercándome a la luna oronda y si me permiten que exagere un poco, a la velocidad del sonido.
Atrás dejé ese chopo y otros tantos árboles más que ayudados por su ramaje forcejeaban con el viento a demostrar quien era más fuerte, y vi calles vacías, coches aparcados, alquitrán dibujando senderos oscuros por los que muy de cuando en cuando pasaba algun automóvil dejando en el aire una liviana cortina de humo, que me ofrecía a gritos cambiar de ruta aérea.Era tarde, y mientras seguía mi particular paseo, un gorrión consiguió ponerse practicamente a mi altura en un alarde casi de provocación, quise decirle que qué horas eran estas para volar por estos sitios tan inhóspitos, qué si le dejaban sus padres deambular por ahí a su edad, pero entrecorté mi pensamiento añadiendo, ¿pero acaso sé su edad?, ¿ pienso esto por verle tan pequeño? además, acabo de caer en la cuenta de que es otra especie, y hasta podría ser mayor que yo, o incluso ser un ave-policia aéreo, velando por mí y por mis nuevos semejantes; llegué a la conclusión de pegar un acelerón capaz de dejar su ego a la misma altura que los coches aparcados y el alquitrán.Y asi lo hice,cerré los ojos para hacer más fuerza y en un doble movimiento de aducción , mis alas empezaron a agitarse, me dije: No pares, has ser un gran ave, debes mostrar tu nueva condición ovípara, cuando comencé a notar el lactato en mis músculos, pensé que era suficiente, miré atrás y me costó distinguir a lo lejos al pobre gorrión con su cansado batir de alas.Prueba superada.
Lo que no sé es qué especie soy, debiera de buscar un espejo, ¡Si! ¿pero donde hay un espejo en la calle? Además es de noche y encontrarlo apenas me daría para observar mi nueva silueta, se me ocurre ir a mi casa pero no tengo valor para ir con esta estampa y puede que causara un gran disgusto a mi padres, es más, aún no se si sigo capacitado para hablar, estoy seguro que me saldrían graznidos, ¡ Que horror!
Decidí embriagarme de calma y disfrutar de esta nueva perspectiva, subí muchos metros, cansado y tiritando por la temperatura más baja opté por mantener esa altura, fui hacia el centro de la ciudad, sería perfecto , pensé, estoy en una posición segura y Madrid es precioso de noche con todas esas luces dando forma a las estructuras.Y así fue, jugando con el viento me dediqué a pleanear alternando algún aleteo y llegué a Plaza España sin esfuerzo y vi la fuente, escuché el sonido del agua percibiendo como mi sentido auditivo había ganado enteros y vi varias parejas edulcorando la vista a un anciano que miraba de reojo, era un hombre indeseable con mucha vista y poco tacto.
Avancé esquivando un par de murcielagos que volaban de un modo muy extraño, hacían circulos, estaban como locos batiendo las alas con fruición, pensé que alomejor también habían estrenado esta noche sus alas, como yo y que era su modo de celebrarlo.Llegué a Gran vía y la subí riendome a carcajadas, qué agradable era remontar la calle sin notar en mis cuartos traseros la vileza de la cuesta, casi me choco con el palacio de la prensa, qué susto, esto me pasa por no prestar atención, afortunadamente los destellos de las luces del Sex-Shop de abajo han conseguido prolongar mi vida un poco más.Despues de esto vi un par de atracos a la altura de la Red de San Luis y un par de meretrices en la esquina con montera golpeaban con el bolso a su proxeneta por apropiarse más de lo acordado, realmente tenían caras horribles, estaban hormonadas hasta la coronilla para parecer mujeres, yo respeto a estas dos "féminas", pero parecían un homínido venido a menos.Pensé reducir la altura y robarles con mi garra izquierda (soy zurdo) un billete de 50 pero sobreseí, pues me había convertido en un ave, no en un ínfimo ladrón.
Mis ganas de volar ya eran exiguas, estaba rendido, vi una linda cúpula a mi derecha mientras descendía Gran Vía dirección Cibeles , estaba amaneciendo , la ciudad había recuperado en su descanso su marcada agresividad y su predisposición a devorar vidas y se eregía como un monstruo frente a mí recordándome que aún seguía mi desdicha, que aún no me habia suicidado y era tarde, habia aprendido que me quedaba mucho por vivir y poco que perder.
Me posé en la citada cúpula y mis garras resbalaban un poco con la pizarra que cubría su techado; pronto supe que algo raro ocurría, reconocí que estaba en el fascinante edificio Metrópolis pero le faltaba una estatua decorativa que tiene, creo.Como he dicho, estaba cansado, tenía sueño, no habia dormido nada, me encendí un cigarro y analicé la locura que habia vivido desde que pretendí acabar con mi vida sobre la barandilla del balcón, pasados cinco minutos tiré el pitillo a la rúa, bostecé mientras me estiraba expandiendo mis extremidades superiores casi como Jesús en la cruz y noté que mi piel se endurecía y obtenía un matiz oscuro, era horroroso, ¡Me estaba quedando petrificado! mis alas tambien se endurecieron y fue cuando me dije, joder, maldita alquimia ya sé quien soy....me he transmutado en el Ave Fénix.
Es tarde y debo dejar de tomar estas pastillas antidepresivas, siempre he subestimado los efectos secundarios.

Posted by Raúl at 23 de Junio 2005 a las 05:53 AM

Comments
<$MTCommentBody$> Posted by: <$MTCommentAuthorLink spam_protect="1"$> at <$MTCommentDate$>
Post a comment









Remember personal info?